|
En tres semanas, al margen ya de
la cantidad de sitios que se pueden visitar navegando, uno tiene
que venir dispuesto a dejarse impregnar por la filosofía del navegante,
o al menos permitir que se insinúe en nosotros, acercándonos un
poco a lo que fueron en su día las vivencias de los épicos navegantes
de otros tiempos.
|