Y de postre..., cruceros de tres semanas o más:

Tu tripulación y tú habeis tomado la gran decisión:

 

¡vivir a bordo!

 

 

En tres semanas, al margen ya de la cantidad de sitios que se pueden visitar navegando, uno tiene que venir dispuesto a dejarse impregnar por la filosofía del navegante, o al menos permitir que se insinúe en nosotros, acercándonos un poco a lo que fueron en su día las vivencias de los épicos navegantes de otros tiempos.

¡Anímate!

volver